martes, 12 de marzo de 2013

Mi casa es ...


3 MARZO:

Mañana supuestamente iremos a IKEA a comprar algunos muebles para el dormitorio.

Ahora solo nos quedan por resolver algunos detallitos sin importancia como: instalar Internet en casa o al menos dar con algún lugar en el que sea posible estudiar o hablar con la familia, tener más de un enchufe que funcione en nuestro hogar ya que no resulta muy práctico secarse el pelo en el salón, y por último, saber cómo coño llama uno a nuestro piso por el telefonillo sin que tengamos que bajar constantemente.

Como ya habréis podido descubrir, hoy pasaremos a describir las cualidades de nuestra humilde morada.

A simple vista, da la sensación de que se hicieron las habitaciones sin tener en cuenta el uso que posteriormente se les iba a dar; cuando llevas un rato aquí te das cuenta de que esta afirmación es rotundamente cierta y te da por reflexionar sobre las cosas de la vida y sobre lo estas personas tendrían en mente en el momento de construir.

Nuestro ascensor se compone de una puerta metalizada que da paso a una especie de placas a las que un piadoso soldador les ha unido unos manillares para que sean más manejables. Una vez que estas dentro lo tienes más jodido porque tienes que cerrarlas hacia ti sin manivela ni nada.

La instalación eléctrica de la casa merece una mención especial. Todo a la vista, es decir, lo mismo da que sea el cable de la luz, que del telefonillo, que de la supuesta tele que no tenemos. “Al fresco” y punto. Si acaso le pones un rodapié por encima pero, oye, sobre la marcha.

Mi cuarto es cómodo, bueno lo será cuando tenga perchas y no tenga que apilar los abrigos encima de mi pupitre-cómoda. Este mueble es una de las grandes apuestas decorativas en lo que a la temporada que viene se refiere, parece una especie de aparador con estanterías y unos cajones, pero cuando abres éstos: tachan! Salen a tu encuentro unos magníficos apuntes. Esta tarde, resignada, les iba a echar una ojeadita acercando una de las sillas de la cocina a mi mueble pero siendo realista me he ido a la cocina y desde aquí es donde os estoy escribiendo ahora. Así que ese cajón es mejor que se mantenga cerrado, al menos de momento. En mi cuarto también tengo un nórdico muy discreto con una funda salpicada de rosas rojas sobre tela negra negra, más negra que la camisa de Juanes. Lo que resulta de lo más zhen que te puedas echar a la cara cuando te dispones a echarte una cabezadita. También hay una lámpara grande de bolas de cristal y unas cortinas de brilli-brilli que harían las delicias de cualquier decorador (Isa, pienso en ti).

La cocina está más o menos apañá, y los baños que son 2, más o menos también, aunque hay uno que es como un cuarto de castigo pero no sigo porque sino no vais a venir a verme. Jejeje J

De momento estoy disfrutando de todos los inconveninetes de la casa y me siento agusto aquí, quizá, en parte, por las personas con quienes la comparto.

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