3 MARZO:
Mañana
supuestamente iremos a IKEA a comprar algunos muebles para el dormitorio.
Ahora solo nos
quedan por resolver algunos detallitos sin importancia como: instalar Internet
en casa o al menos dar con algún lugar en el que sea posible estudiar o hablar
con la familia, tener más de un enchufe que funcione en nuestro hogar ya que no
resulta muy práctico secarse el pelo en el salón, y por último, saber cómo coño
llama uno a nuestro piso por el telefonillo sin que tengamos que bajar
constantemente.
Como ya habréis
podido descubrir, hoy pasaremos a describir las cualidades de nuestra humilde
morada.
A simple vista, da
la sensación de que se hicieron las habitaciones sin tener en cuenta el uso que
posteriormente se les iba a dar; cuando llevas un rato aquí te das cuenta de
que esta afirmación es rotundamente cierta y te da por reflexionar sobre las
cosas de la vida y sobre lo estas personas tendrían en mente en el momento de
construir.
Nuestro ascensor se
compone de una puerta metalizada que da paso a una especie de placas a las que
un piadoso soldador les ha unido unos manillares para que sean más manejables.
Una vez que estas dentro lo tienes más jodido porque tienes que cerrarlas hacia
ti sin manivela ni nada.
La instalación
eléctrica de la casa merece una mención especial. Todo a la vista, es decir, lo
mismo da que sea el cable de la luz, que del telefonillo, que de la supuesta
tele que no tenemos. “Al fresco” y punto. Si acaso le pones un rodapié por
encima pero, oye, sobre la marcha.
Mi cuarto es
cómodo, bueno lo será cuando tenga perchas y no tenga que apilar los abrigos
encima de mi pupitre-cómoda. Este mueble es una de las grandes apuestas decorativas
en lo que a la temporada que viene se refiere, parece una especie de aparador
con estanterías y unos cajones, pero cuando abres éstos: tachan! Salen a tu
encuentro unos magníficos apuntes. Esta tarde, resignada, les iba a echar una
ojeadita acercando una de las sillas de la cocina a mi mueble pero siendo
realista me he ido a la cocina y desde aquí es donde os estoy escribiendo
ahora. Así que ese cajón es mejor que se mantenga cerrado, al menos de momento.
En mi cuarto también tengo un nórdico muy discreto con una funda salpicada de
rosas rojas sobre tela negra negra, más negra que la camisa de Juanes. Lo que
resulta de lo más zhen que te puedas echar a la cara cuando te dispones a
echarte una cabezadita. También hay una lámpara grande de bolas de cristal y
unas cortinas de brilli-brilli que harían las delicias de cualquier decorador
(Isa, pienso en ti).
La cocina está más
o menos apañá, y los baños que son 2, más o menos también, aunque hay uno que
es como un cuarto de castigo pero no sigo porque sino no vais a venir a verme.
Jejeje J
De momento estoy
disfrutando de todos los inconveninetes de la casa y me siento agusto aquí, quizá,
en parte, por las personas con quienes la comparto.
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